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Ginés el franco, futuro Santo cartagenero



Uno de los primeros testimonios que nos hablan de San Ginés de la Jara es un manuscrito anónimo de finales del siglo XV, donde describe brevemente pasajes de la historia cercana al Santo que influenció en sus decisiones y estilo de vida.
Texto anónimo siglo XV 

Hijo de Roldán magno, rey de Francia, Hermano del legendario Roldán, Sobrino pues de Carlomagno. Queriendo peregrinar a Santiago de Compostela, embarcarse en un viaje que por motivos de un temporal a punto estuvo de naufragar, viéndose Ginés culpable de tal tormento, tomó la iniciativa de saltar al mar embravecido, convirtiéndose su casulla en barcaza llevándole esta a tierras de cabo palos. Al monasterio llegaría Ginés para hacer vida de ermitaño. Viéndose su padre con precaria salud, y sin saber si su primogénito Ginés quería ser el heredero de su Reino, mandó a sus hermanos roldan y Oliveros en su búsqueda. Y aquí llegarían un día los emisarios a convencerse de lo que Ginés hacía. Vuelta de estos Francia, contaría lo que habían visto y oído. Urgiendo la renuncia de Gines al trono de Francia pero esta vez de puño y letra y no de palabra, vuelven los emisarios al monasterio por la carta. Ginés contesta que él pretende un trono espiritual y no el de los francos. Muere Ginés. Más tarde pretenderán que sus restos sean transportados a Francia. Inútil porfía. Al llegar allá, la caja debe haber viajado vacía cómo porque así está al abrirla. Al parecer, los restos han vuelto milagrosamente al monasterio cartagenero del Mar Menor. Los restos serán enterrados en algún lugar ignorado de allí. Lo que a crecer a el fervor por encontrarlos. Convirtiéndose Ginés en salvador y Santo de los marineros y navegantes, allí acudían gentes de todos los lugares y todas las clases a solicitar milagros y prebendas.  


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