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Descripción del Monasterio de San Ginés de la Jara en el siglo XVII : Francisco Cascales



El licenciado Cascales, realiza una visita al monasterio franciscano de San Ginés de la Jara, donde realizará una descripción de este en su obra; coincidiendo con el momento clave de la reforma del edificio de culto y la transformación en un gran centro monacal, donde no solo se adecua el antiguo templo si no que además se influye en el entorno sacro del monte Miral con la creación de ermitas, realzando más su papel de peregrinación.

Planta convento s: XVII



Discursos históricos de la muy noble y muy leal ciudad de Murcia
Capítulo VIII

Esta casa fundada por don Juan Chacón, tenía una pobre Iglesia, y falta de otras cosas necesarias en ella. Llegó su tiempo, y el meritísimo obispo de casano, don Fray Diego de Arce, que murió electo de Tuy, hizo desde sus fundamentos un templo cómo oratorios, y ermitas aquí, en qué mostró bien la devoción cómo y cariño que tuvo a este Santo.

La fachada de la casa es humilde y en cierto modo bronca, promete poco, y da mucho cómo que si las paredes son aunque largas y fuertes poco levantadas, luego entrando por la puesta pisamos un patio bien quadrado , con muchos y espesos naranjos enanos, dispuestos a quarteles, qué hacen hermosa vista. En medio se levanta una base redonda de ladrillo roxo, donde asienta una columna de mármol, que sustenta al Santo Simeón estelita, aquel insigne Hermitaño, qué sobre una columna hizo penitencia largo tiempo. A un costado de este patio hay un espacioso, y largo real, con dos fuentes qué riega en el grandes, y copados cinamomos pinos donceles naranjos cómo y Morales. Remata en un gran quarto nuevo cómo que agora se va acabando,   qué este, y el un lado del templo hacen un gracioso claustro. A esotrocostado correspondiente al real ay otro tanto espacio para caballerizas, y hospedería de los que vienen a cumplir sus votos, y novenas, y al lado derecho una valentisima torre, Alcázar y defensa de toda la casa con muchos esmeriles para los casos urgentes. Aquí se nos representa la Iglesia, la cosa más bien dispuesta, más bien repartida, más bien proporcionada cómo qué puede imaginar, y trazar la misma curiosidad. No es la Iglesia grande, pero está llena de grandezas : las paredes di mampostería marlotadas y el enlucidas con blancura tan lustrosa, qué admiran  deleytan , y roban los ojos humanos ;cuyo testero tienen el altar mayor levantado sobre siete gradas, con lindísimos azulejos. El retablo con la figura De San Ginés, dame un valiente como la pudiera pintar el mismo Apeles, repartidos en la circunferencia del campo ocho quarteles, con otros tantos milagros, y hechos de la vida del Santo :y a sus lados San Fulgencio y Santa florentina, San Leandro, San Isidoro, y San Hermenegildo su sobrino cómo y más arriba dos quartos Del Salvador, y la Virgen, con Ángeles que los sustentan, perfectísima pintura del insigne español barroco. Encima un balcón salid hizo, que en su convento tiene, muchos Ángeles con varios instrumentos cómo citaras, laudes, libretés, y realejos, y en la cumbre representa la gloria de Dios, Ángeles, y Santos, y al pie de ella un pequeño altar, qué sobre si tiene dibujado el Santísimo sacramento, con un excelentísimos Sagrario, embutido de reliquias, y pequeñas láminas ocultas, y guardada de cualquier injuria qué se puede temer, así de moros, cómo de herejes corsarios, y en ella está el verdadero mapa de la gloria, donde hay más de quarenta cuadros, todos de bellísima pintura, con muchas empresas con sus letras ya latinas, ya Españolas cómo a propósito de la Fivina Eucharistía; y entre los espacios de quadro, y quadro deleitoso follages,todo pintado a fuerza de subtil ingenio, y arte. en los remates baxo de las gradas hay dos puertas con escaleras de piedra, por donde se baja al sepulcro del Santo, la principal devoción de esta casa, con un altar encima de él, Donde se dice misa, adornado todo en contorno de quadro, que mueven a Santos, y piadosos pensamientos. Tras las capillas colaterales del altar mayor se siguen otras seis tres a cada lado, tan admirables, que después de haberlas considerado muchas veces, siempre queda el alma deseosa de ver las muchas más, y de nuevo se hayan cosas nuevas que contemplar. En fin, esta Iglesia un pedazo de cielo, un pasmo del primor humano, y una recopilación de todos los géneros de santidad. Pues la sacristía no es maravillosa, y tan Santa, qué es un santuario? no me dirá qué mía largo cualquiera que venga a verlo. Tiene esta casa un huerto, que es de los más insignes de España. Concurren en su principio dos copiosas fuentes, qué llenas una grande alberca: De aquí salen regueras guiadas por diversos caminos a todas De él, con qué se baña muy a menudo la óptima tierra, y se engendra inmensa fertilidad de los árboles, yerbas y flores.  Si admira la abundancia de las plantas, la orden coma y disposición de todo pasma el entendimiento cómo ayuda, y engrandece el deleite, que la vista busca, y afecta. Aquí hay calles de naranjos, limones, limas, zimboas, ponciles con su flor fragantisimos, Sin ella hermosísimos cómo siempre verdes, siempre a menos; parrales, que con sus ojosos pámpanos deleytan , con sus agraces, y maduras hubas son irritamiento del gusto: árboles frutales, Granados, servales, Perales manzanos higueras, muchos, y de muy buena fruta: almendros, qué floridos prometen el buen año de todas las cosechas: olivos, que nos dan el aceite, principal mantenimiento de la vida humana; sabios Morales, vencedores laureles, verdes arrayones, idumeas Palmas, Altísimos pinos donceles, reñados de su dura fruta encumbrados, cipreses imitadores de las pirámides Egypcias, oh metas romanas, glorioso cinamomos, Y raros terebintos, carrascas llenas del alimento primitivo cómo qué ingeniosa Cerers truco en menudo trigo, lentiscos humildes, y olorosos sabucos, y entre ellos diversas flores con su verdura y enamorados con sus colores y altos árboles … Fundamento intencional de los oratorios en este huerto es tratar de los quince Mysterios del Rosario de la Virgen; Pero cómo lo glorioso Santa Ana fue su madre, pareció cosa acertada comenzar por ella. Hay pues en este Oratorio un quadro por extremo bueno, de mano de Martin Bos, que es lo que se puede encarecer en alabandza de pintura. Hay en él 44 poemas, todos adornados con buen dibuxo; de entre tanta copia solo diré una letra, y esta orden seguiré en los demás.

SONETO

Madre hermosa, de hija mas hermosa,

Estirpe de la mas ilustre rama,

Que encovado clarín canto la fama,

Con voz inteligible, y sonorosa

Concha del mar, que perla tan preciosa

Diste á la tierra, y Cielo, quien no te ama?

Quien no te reverencia, invoca, y llama?

Te libra Templa, y Ara sumptuosa?

Prestame tu marfil sobio Elefante,

Dome tus palmas inclyta Idúmea,

Tu inciso, y tus aromas, ó Sabeo:

Con que adorne el Altar de Ana triunfante,

Negais mi petición? Quando asi sea

All pondré desnudo mi deseo.

Bibliográfíca:
Cascales,F. Discursos Históricos... Imp. Francisco Benedito. Murcia 1775; pp. 550 y ss.

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